Para evitar la fuga de capitales, las empresas tienen que comenzar a preguntarse si los jefes de cada área promueven un ambiente de paz y compañerismo”.
Los meses transcurridos durante el último año han llevado a muchos de nuestros empleados a estar exhaustos, y muchos también aún atraviesan el duelo de los suyos que fallecieron. Las personas buscan, por tanto, en sus trabajos un propósito o un nuevo sentido en sus vidas. Esto, ciertamente, no quiere decir que no valoren su seguridad económica y los beneficios que las empresas les ofrecen, sino que, por encima de ello, buscan ser parte de una comunidad que los valore y en la cual puedan encontrar refugio cuando lo necesiten. Esto es, no quieren ser percibidos como el mero fruto de una transacción para sus empresas.
Para evitar la fuga de capitales, las empresas tienen que comenzar a preguntarse si los jefes de cada área promueven un ambiente de paz y compañerismo, si la cultura de la empresa no ha sido distorsionada por la pandemia, si las necesidades de sus empleados están siendo atendidas, si los empleados cuentan con oportunidades de crecimiento y si la empresa promueve la formación de una comunidad más que un centro de trabajo. Esta es una oportunidad para las empresas de ponerse al servicio de sus empleados, así como ellos lo hacen con sus clientes.
Artículo publicado en Radio Programas del Perú