No podemos aceptar la falta de responsabilidad”.
Por otro lado, Repsol, en una comunicación hacia la SMV, aseguró que sus operaciones de refinación seguirían con normalidad y que no esperaban una investigación oficial con un impacto significativo sobre las actividades de producción en la refinería. El Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) no les había todavía notificado un proceso por el derrame de sus barriles; en cambio, solo les había solicitado desplegar una serie de medidas para contener los daños sobre las partes afectadas. No obstante, según expertos, el problema pudo ser evitado si la embarcación hubiese acatado las alertas de tsunami por las erupciones cerca a Tonga. Lamentablemente, Repsol no ha tomado su parte de responsabilidad con la premura que se necesitaba, ni contaba con un plan de contingencia que la respaldase.
La diversidad biológica y, sobre todo marina, ha jugado en nuestro país un rol determinante en nuestra economía; sin embargo, lo más importante de este problema no es solo el impacto económico sobre nuestras actividades pesqueras, sino la cantidad de vidas animales, recursos hídricos y geológicos, así como las familias que dependen de este sector para vivir. En el Perú, no podemos tolerar una situación que agrave el problema del cambio climático, pero, sobre todo, no podemos permitir que estos graves problemas sucedan y los responsables no se hagan cargo.
Artículo publicado en el Diario Gestión.