En el mundo de los negocios aprendemos a usar frases que expliquen de manera concisa una idea compleja que ayude a digerir los detalles más complejos que vengan a continuación.
Cada vez que nos encontramos con un servicio o un producto innovador, con seguridad este fue presentado hacia otros mediante un elevator pitch en el que sus creadores tuvieron que presentar y convencer a otros de invertir en su idea en corto tiempo. El arte de vender una idea reside en encontrar la manera de explicar un concepto nuevo en pocas líneas que puedan convencer al oyente de querer saber más. Muchas veces, si en el primer minuto no hemos podido explicar la idea, el potencial inversionista podría rechazar la oportunidad. Y, sin embargo, a lo largo de nuestras vidas profesionales nos enfrentamos a situaciones muy similares en la que tenemos que vender nuestro trabajo frente a un potencial empleador, una idea de proyecto frente a la gerencia de nuestra empresa, entre otras situaciones en las que para poder marcar un impacto debemos ser capaces de entregar un mensaje de manera clara y concisa.