Los cambios en los gustos y necesidades de los clientes pueden manejarse mediante las submarcas, pero bajo una estricta estrategia.
Abercrombie & Fitch, una de las marcas de ropa más populares para los jóvenes experimentó su clímax allá por la primera década del nuevo milenio. Pero entrando en la década más reciente, sus marcas emblemáticas tuvieron problemas para atender los gustos de sus consumidores, lo cual se vio reflejado en una caída progresiva de sus ventas y en sus acciones, que cayeron hasta en 70% desde el 2008, su pico más bajo. En tanto, la pandemia atacó fuertemente a varias empresas, las compras online comenzaron a crecer y las empresas que supieron aprovechar esta coyuntura fueron aquellas que habían construido una base sólida de atención al cliente en línea y con plataformas que les permitieran una comunicación fluida con sus consumidores. Sin embargo, aun con estos dos elementos, falta el más esencial: que el producto capte las preferencias y sea bien recibido por el consumidor.