Se ha venido desarrollando una nueva faceta del marketing basado en la evocación de estas emociones, que resulta una oportunidad para crear ideas y nuevos emprendimientos.
Cada cierto tiempo, las modas retro retornan para reestablecerse y combinarse con las modas actuales a fin de suscitar la emotividad de las personas que vivieron en esas épocas e invitar a nuevas personas a descubrir estas tendencias. Sin embargo, en lo más reciente, vemos que el consumidor ha ido incrementando sostenidamente su demanda en productos que sean locales, producidos por pequeños agricultores, de granjas pequeñas o por comunidades. Algunos demandan también aquello que los haga vivir un momento de su infancia en los productos que consume. Esta demanda se ha ido normalizando, al punto que cuando, vamos al supermercado, no nos es extraño ver productos que llevan “artesano” en su nombre o “de granja” como parte de su origen. Esto mismo se ve en las tiendas que recorremos a diario, en las que cada vez más encontramos productos artesanales como panaderías o cervecerías, biohuertos, entre otros. ¿Por qué se produce esto?