En tiempos de pandemia se dificulta interpretar el lenguaje corporal desde la distancia.”
Como trabajadores, nos toca ahora dejar a nuestra interpretación la comunicación con nuestros jefes o con nuestros compañeros a través de palabras que leemos en un correo sin poder interpretar sus rostros o sus gestos. Esta paranoia nos lleva a crear ideas negativas cuando no recibimos una respuesta, convirtiéndonos en vigilantes al acecho de la desaprobación o un rechazo del que no tenemos evidencia alguna.
Y, sin embargo, esta es una situación que se ha tornado común en los tiempos de pandemia, en donde se dificulta poder interpretar el lenguaje corporal desde la distancia, y donde el tiempo que pasamos en casa solos nos lleva a divagar en pensamientos y lagunas mentales. Para solucionar este tipo de situaciones, podemos definir con nuestros superiores o compañeros el tipo de expectativas y retroalimentación que esperamos según sea la etapa del proyecto o tarea. Establecer reglas simples como responder recibido, una respuesta menor a las 24 horas o una política de escucha activa podrían marcar la diferencia en cómo nos sentimos respecto al trabajo que desempeñamos y producimos.
Podemos definir con nuestros superiores o compañeros el tipo de expectativas y retroalimentación que esperamos según el proyecto o tarea.”
Y, finalmente, es importante que aprendamos a separar nuestra vida laboral de la personal. Algo tan simple como desconectarnos del trabajo y dejar en un cajón nuestras preocupaciones laborales cuando salimos de la oficina en nuestro hogar son hábitos saludables que marcan la diferencia.