El proceso de introducir un producto que se alimenta de las ventas de otro existente se conoce como canibalización del mercado
La innovación es el camino natural, y la historia comercial nos ha enseñado que, si no arriesgas, inclusive a costa de canibalizar tus otros productos, algún competidor lo hará por ti. Al final de cuentas, es mejor que sea una de tus líneas de productos quien se beneficie de tus ventas a que sea un competidor que haga lo que tú evitas. La canibalización puede ser sutil en algunos casos y suele traer consecuencias. Por ejemplo, cuando Blockbuster o Kodak decidieron no incursionar en el mercado digital, una de sus principales razones que adujeron sus directivos era que se produciría un canibalismo en su marca y que los consumidores valorarían lo suficiente sus productos y servicios más tradicionales. El resto es historia conocida.