Dar reconocimiento al colaborador es necesario y a la vez sencillo.”
Quizás el problema detrás de ello sea el concepto de lo que entendemos por reconocimiento y lo que en realidad buscan nuestros empleados. Para muchos, el reconocimiento implica un evento en el que la persona es expuesta hacia los demás o en la que se vuelve el centro de atención, lo cual podría ponerla en una situación embarazosa. Por tanto, cuando les preguntamos si les gustaría recibir conocimiento, el 33% de ellos indicaron que no les gustaría recibir reconocimiento. Sin embargo, si les hubiésemos consultado si les gustaría recibir apreciación por sus logros, es probable que la tasa de respuesta hubiese aumentado considerablemente.
Por ejemplo, la apreciación se puede mostrar describiendo un evento específico o la acción que tomó el colaborador y que haya tenido impacto en un proyecto, en el equipo o en la organización. Y aunque la retroalimentación es también importante en el proceso de desarrollo de nuestros empleados, la apreciación de un jefe directo puede tener efectos mucho mayores en la motivación del empleado.
Y aunque para muchos la pérdida del valor del reconocimiento sea un temor al darlo de manera más frecuente, su falta podría privar a nuestro equipo de sentirse apreciado por su trabajo. La próxima vez que consideremos que alguien ha hecho un buen desempeño, un buen trabajo, una buena sugerencia o una buena acción, no hesitemos en mostrar nuestra apreciación por su iniciativa.
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