Parte de la solución es la comunicación directa”.
Frente al paro de transportistas, los comentarios desatinados que culpan las malas intenciones detrás del paro promovido por personas a las que las ganancias por su trabajo pierden poder adquisitivo han contribuido a desatar una crisis social que hunde al país en una serie de actos violentos y desorden social. Sin embargo, la solución no se encuentra en los subsidios de bienes ni en el aumento salarial, medidas que solo podrían funcionar parcialmente, de manera no inmediata y poco sostenibles en la situación actual. Estas medidas, además, promoverían aún más la creación de informalidad. Muy por el contrario, un acercamiento hacia alguna solución solo se puede encontrar en la comunicación directa y el entendimiento de las necesidades de aquellos que participan de las huelgas y de aquellos que no necesariamente salen a protestar, pero que también forman parte del descontento. La paralización que se vive es la consecuencia de una informalidad ignorada en el sector de transportes, que ha crecido de manera desmesurada y en el que está involucrado un sector de la población que vive de sus ingresos diarios.
La expresión del descontento popular requiere de medidas urgentes lideradas por una persona que inspire confianza y apertura al diálogo. Y aunque los problemas son el resultado de hechos acumulativos, sigue siendo uno que requiere de un liderazgo con el que ahora no contamos y que necesitamos. Mantengámonos unidos en estos momentos tan difíciles que atraviesa nuestro país.
Artículo publicado en Diario Gestión. Descarga aquí