Una consciencia situacional de lo que estaba sucediendo y las implicancias, particularmente para la población más vulnerable, junto con un equipo de respuesta con el conocimiento y las habilidades colectivas de situaciones de crisis anteriores (como el Fenómeno de El Niño en 2017), facilitaron una respuesta clara y rápida de esta crisis pandémica. Comunicación efectiva tanto interna como externa junto con el liderazgo colaborativo con las diferentes autoridades, no solamente permitió acceso continuo a los servicios básicos para toda la población, sino también garantizó el reparto masivo de otros bienes esenciales en forma homogénea y equitativa.