La mayor incertidumbre sumada a un no claro percibido curso de acción futuro de política económica desde la perspectiva de los agentes económicos, más una política monetaria contractiva que al encarecer el crédito afecta adversamente al consumo y a la inversión -importantes componentes de la demanda-, explicarían lo sucedido.”
Desafortunadamente, la ralentización del PBI continuaría el resto del año, en tanto el propio BCRP, de proyectar un crecimiento de 3.4% lo reduce a 3.1% para el 2022. Detrás de esta revisión a la baja en la tasa de crecimiento, se proyecta un poco significativo crecimiento del consumo privado de 4.1%, consumo público en 1.5%, inversión pública en 2.1% y de crecimiento de la inversión privada.
En cuanto al dólar, podría preverse presiones al alza en los meses que vienen. Por un lado, tenemos incrementos hechos y otros anunciados por venir de la tasa de interés por la FED (enfrentando una inflación de 8.6%), en medio de generalizados aumentos de las tasas de política monetaria por los bancos centrales en el mundo para enfrentar una creciente inflación, buscando que el financiamiento en dólares sea más caro. Y con menos dólares en el mercado, previsiblemente ello fortalecerá a esta divisa, haciendo también más atractivos para los inversores los activos financieros estadounidenses.
Artículo publicado en el Diario Gestión.