Ruben Guevara, director general de Centrum PUCP
El Índice de Progreso Social Regional del Perú 2026 nos deja una imagen difícil de ignorar: el progreso tiene código postal. Mientras algunas regiones avanzan, otras permanecen atrapadas en brechas que se vuelven parte de su paisaje cotidiano. Moquegua encabeza el país, pero incluso su nivel de progreso sigue lejos de un escenario alto. En el otro extremo, regiones como Puno, Loreto y Madre de Dios enfrentan rezagos que revelan una realidad más profunda: en el Perú, las oportunidades todavía dependen demasiado del lugar donde se nace, se crece o se vive.
La década tampoco muestra un avance uniforme. Se deterioran dimensiones esenciales como los derechos personales, la tolerancia y la inclusión. Y el retroceso ambiental recuerda que no existe progreso sostenible cuando se deterioran las condiciones que sostienen la vida y el bienestar. Hay regiones que mejoran y ganan posiciones, pero subir en un ranking no necesariamente significa que la vida de las personas esté mejorando al mismo ritmo. El verdadero desafío está en convertir el crecimiento y los avances puntuales en oportunidades reales, derechos, seguridad, bienestar y un entorno saludable.
El desarrollo social del Perú no debería medirse solo por cuánto avanza su promedio, sino por cuánto logramos transformar la realidad de quienes hoy están más atrás.
Conoce los resultados del Índice de Progreso Social Regional del Perú 2026: http://hdl.handle.net/20.500.14657/209384